La Terrorífica Familia que Chupaba Sapos y Comía Caracoles (Parte II)

familia buenavista

Un mes de verano da mucho de sí cuando te deja traumatizada para toda la vida. Por fortuna las benditas drogas de venta en farmacias bajo receta psiquiátrica hacen maravillas y hasta te puedes reír de las cosas pasadas. Aunque también existe la opción de cagarte en sus muertos que resulta mucho más terapéutica y te deja más a gusto y con tus chacras en orden. Aquí va la segunda parte de mi terrorífica crónica veraniega. Sigue leyendo

La Terrorífica Familia que Chupaba Sapos y Comía Caracoles. (Parte I)

arena abc firmada

Crónica de Terror en Sitges sin necesidad de ir a ningún festival.

La primera vez que vi el mar, también me lo bebí. Tendría yo unos 4 añitos y era una tierna niña de trenzas oxidadas que jugaba con ositos de peluche y vivía con su abuelita gallega, que era medio meiga por un lado y meiga del todo por el otro. Iba a pasar unas hermosas vacaciones con mi mamá en la playa, así que estaba feliz. Sigue leyendo

Fotografías Imposibles

Mi Cuco Rosa.

La gente se pregunta por qué visto de negro. La gente se pregunta muchas cosas porque se aburre y necesita preguntarse. ¿Y qué les respondes…? Pues porque sí, porque me gusta el negro, porque adelgaza, porque es elegante, porque soy siniestra, porque soy gótica, porque estoy de luto porque se me ha muerto una rata, porque estoy de luto por la inteligencia muerta de la humanidad. Pero la verdad es que estoy traumatizada porque de pequeña me vestían de rosa. Se nota en la cara que tengo en esta foto que no me gustaba mucho ese color. Sigue leyendo

En Casa de la Muerta

Trozo de muerto

Tendría yo unos seis años la primera vez que vi un muerto. O parte de un muerto. La verdad es que me hacía mucha ilusión, porque llevaba un par de años obsesionada con la Muerte, y por mucho que preguntaba nadie me quería decir cómo eran los muertos. Todo empezó cuando me puse muy malita y un médico sin mucho tacto dijo a mi madre, delante mío, que iba a morirme. Pero contra todo pronóstico me curé. El médico a parte de no tener tacto tampoco tenía mucha idea. Sigue leyendo