Catálogo Japonés de Juguetes Eróticos de 1930

Un catálogo que te da la llave

Japón siempre a la vanguardia, no hay día en el que no sorprendan sus grandes avances para el bienestar de algunos y sus bonitas costumbres. Y este gusto por innovar no es nuevo, para muestra este extraño catálogo japonés de 1930, escrito en inglés, de una tienda de medicina natural y juguetes eróticos. Sólo con ver la cara del dueño de la tienda se puede asegurar que quién sale de ella es feliz. Se dedican también a la importación y exportación, todo un negocio ubicado en la ciudad de Kobe, capital de la Prefectura de Hyogo, en la Isla de Honshu. Sigue leyendo

Arquitectura de la Vergüenza

ojos

El Parque Temático de los Abandonados.

No tenemos que irnos muy lejos para encontrar edificios abandonados, en ruinas, amenazando ruina, o simplemente, que ya no están. Aquellas casas antiguas que tenían tanto encanto y que son maltratadas por el tiempo, hoy en día es más cómodo y rentable dejar que se derrumben y construir una nueva y más moderna, pero sin encanto, en el solar que ocuparon. Y si no hay dinero, dejar que las casas se derrumben y en los solares dejar que los grafiteros den rienda suelta a su imaginación y decoren las ruinas consiguiendo un bonito y vergonzoso parque, un espacio abierto en la ciudad para que pasee la miseria, la soledad, el abandono y el asco. Esto ocurre en todas las ciudades, para qué negarlo, pero la ciudad de Lisboa ha sabido sacar provecho a la Arquitectura de la Vergüenza, y convertir los escombros en arte. Sigue leyendo

Los Puentes Llorones

Crybaby Bridge. La leyenda urbana de los puentes fantasmales

Imagina que conduces tu coche, tranquilamente, por una de esas carreteras solitarias del medio oeste de los Estados Unidos de Norteamérica, escuchando esa canción antigua que te trae tantos recuerdo y añoranzas, que casualmente acaban de poner en la radio. La cantas, porque te la sabes de memoria, cuando te das cuenta de que tu camino se adentra en una zona boscosa. Estás atento a la carretera no sea que te cruces con el Chupacabras o el Hombre Polilla, o los dos, cuando ves al borde del camino a una jovencita de cara angelical que te hace señas para que la recojas. Sonríe, luego no es la Llorona porque además no estás en Mexico, sino en el Estado de Ohio. Tampoco es el fantasma de la curva porque vas en una recta. Paras y bajas la ventanilla un poquito, no sea la hija de una familia de Texas mudada a Ohio y lleve un hacha en el bolso. Piensas que ves demasiadas películas. Sigue leyendo