Mis Categorías.

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La costumbre de etiquetarlo todo nunca me ha gustado, y que a mi me etiqueten ya de paso no es que me llene de entusiasmo, aunque no es algo que me quite el sueño (por no decir que me resbala), pero ya que hasta las ideas pueden etiquetarse, procedo a ello como quien cataloga científicamente un cadáver diseccionado, por eso, puesto a hacer partes, categorizo los post en función de la primera tontuna que se me pase por la cabeza. ¿Buscarle un significado a mis categorías?… puedes, eres libre de hacerlo y además puede resultar terapéutico en momentos de aburrimiento extremo (porque así no le das la brasa a nadie). ¿Encontrarlo?, también puedes, pero ya te digo yo que no tiene ninguno. Lo único cierto, es que si me invento categorías es por la sencilla razón de que si no lo hago, automáticamente me sale el término “Sin categoría”, y eso sí que me toca las narices, porque ya da a entender que existe un mundo categórico y yo no estoy en él. Por esa razón y no por otra, me inventé las siguientes categorías, siempre desde un punto de vista Aristotélico. Sigue leyendo